martes, 18 de agosto de 2015

Partidas de Rol Profesionales


Hace ya varios meses hablaba en google+ (no lo busquéis que me cargué todo el historial) de la posibilidad de que los directores de juego fueran remunerados por su trabajo. Es una reflexión que surgió a raíz de un Kickstater en el que una de las recompensas era una partida exclusiva con el autor del juego. Como era de esperar, se generó cierta polémica en torno a esta reflexión. Fundamentalmente en 2 puntos que sin demasiado detalle, expongo: 
  • Se cuestionaba que fuera ético el cobrar por una actividad que muchos otros realizan gratis.
  • Se cuestionaba quién podría querer cobrar y quién no (digamos, nivel de calidad). 
Parece que el tema ha vuelto a las redes, y yo retomo mi análisis. Lo primero, esta idea no es nueva. De hecho, en los años 90 en Madrid había algunas ludotecas (como El Cónclave, ya desaparecida) que ofrecían este tipo de servicios. Los jugadores pagaban por tener cada semana una partida preparada, con una línea argumental sólida, y un narrador dedicado a su campaña. Ellos llegaban y a jugar, no tenían que preocuparse por nada más.


 
La narración o dirección de juegos de rol, es una actividad que se puede considerar un servicio, y como cualquier otro servicio PUEDE comercializarse. Tenemos arraigado un extraño tabú sobre el dinero y la sociedad de consumo donde parece que lo lucrativo es el demonio. Para mí, que el sector de los juegos de rol se profesionalice sería una señal de crecimiento y buena salud. De hecho, una profesionalización debería llevar a una mejora en las calidades, no sólo de la oferta de manuales, sino en jornadas, trato con el cliente, etc. En este momento, la mayor parte de los editores y autores de juegos de rol (y la industria asociada, como correctores, ilustradores, maquetadores, etc) no viven de ello, necesitan otros trabajos para subsistir. Con un tiempo limitado, y muchas veces falta de motivación y de formación, el sector de los juegos de rol no termina de arrancarse ese aura de amateurismo que nos lastra y nos impide despegar. Pero este artículo no va de esto, al menos no del todo.

Volviendo al tema principal, ¿Por qué alguien iba a pagar por una tarea que puede realizar él mismo o cualquier otro miembro de su grupo de manera gratuita? Pues volvemos a explicar lo básico sobre la existencia del sector servicios. Porque hay grupos e individuos que no disponen de nadie dispuesto a dirigir, o no tiene la soltura o el tiempo de preparar de manera adecuada una sesión de juego. Es como cuando pagas a Telepizza para que te mande una pizza a casa. Puedes comprar la harina, los tomates, el bacon, la cebolla, etc y hacerte la pizza tu mismo, o pagar para que alguien te de el producto ya hecho. Algunas personas con las que he hablado del tema opininan que para funcionar, estas actividades deberían incluir un extra, un valor añadido que lo diferencie de aquello que puede conseguir "en casa". Que la actividad la realice el autor del juego, que se trate de algo inédito y lo jueguen en primicia, que incluya cena, o copias físicas del módulo jugado, mapas y dibujos de los personajes, o un beneficio extra en un juego organizado... son algunas de las recomepensas que actualmente se están dando en servicios de este tipo. Extras o añadidos que para mí, dan color, pero no deberían ser necesarios.

Dirigir una partida de un juego de rol es, como muchas otras actividades, algo que todo el mundo puede hacer con mayor o menor soltura en función de su aptitud y de su experiencia. ¿Quién podría pedir una remuneración por dirigir? Pues técnicamente cualquiera estaría en su derecho de hacerlo. Estás en tu derecho de ofertar (dentro de la legalidad) cualquier servicio que desees. Otra cosa es la demanda. Un servicio de estas características tiende a la autorregulación y aquellos con aptitudes suficientes que ofrezcan un servicio de calidad tendrán demanda para su oferta y aquellos que no la tengan acabarán sin actividad. Es decir la propia oferta y demanda acabarían regulándose en función de la calidad.

En resumen, y para finalizar. Para mí es totalmente lícito y de hecho creo que supondría un avance en la profesionalización del sector. De hecho no descarto realizar algún evento privado de este tipo. Y al que no le guste, pues le queda la opción de seguir como está. Que nadie le obliga a pagar para jugar.