miércoles, 5 de marzo de 2014

Mi amigo

Tengo un amigo. Un amigo al que conocí precisamente gracias a una afición que nos une, los juegos de rol. Mi amigo es un gran aficionado. Tanto como lo puedo ser yo. Tal es su pasión que montó un programa de radio que se hizo bastante famoso y que trataba precisamente, sobre juegos de rol. Tras dejar el programa no crean que abandonó su afición. Se hizo aún más fuerte. Tanto que decidió montar una editorial con el objetivo de producir, traducir y promocionar los juegos de rol. Con el sueño, idílico y posiblemente inalcanzable de poder hacer una profesión de su dedicación. Y de ganar lo suficiente alguna vez como para ir a la Gen Con.

Tal vez muchos de los que me leen no se hayan percatado, pero sin la ayuda de mi amigo algunos de los juegos que adornan sus estanterías no estarían ahí. Muchas de esas grandes aventuras que habéis vivido jamás se habrían producido. Muchos de esos grandes momentos se habrían perdido, como lágrimas en la lluvia, que dirían algunos. Y tal vez, muchas de las personas que ahora forman parte de vuestros círculos no se conocerían porque no tendrían esos juegos como denominador común. Estos juegos quizá no se habrían publicado, o no se habrían traducido... Serían simples ideas en cuadernos, seguirían estando en idiomas no accesibles a una gran parte de los aficionados, o quizá serían unas cuantas entradas en un blog, con mayor o menor éxito pero sin alcanzar todo su potencial. A veces las cosas no salen todo lo bien que le gustarían, y se enfada, y se emociona... porque mi amigo tiene un corazoncito, como tú, probablemente. Me gusta pensar que mi amigo ha hecho posible cientos de horas de diversión, que ha hecho feliz a mucha gente. Él no lo reconocerá nunca, pero es un vendedor de sueños.

Mi amigo no puede vivir de esto, claro. Lo lleva como puede, compaginando a matacaballo muchas veces su vida familiar, con su vida laboral, con su gestión de esta editorial. A veces es complicado, pero es el camino que él ha elegido. Las ganancias de la editorial, que algunos lubricamente imaginan como una fortuna, se reinvierten en otros proyectos. Otras ideas que tal vez quedasen como notas en un cuardeno o entradas en un blog... ¿Me sigues? Pero mi amigo ha generado un tejido alrededor de la editorial. Hay traductores, correctores, maquetadores, ilustradores, un abanico de profesionales que reciben pedidos frecuentes en sus respectivas materias. Un movimiento que muchos, cuando ven el libro terminado, no ven y no saben apreciar.

Y entonces, alguien que no lo conoce de nada, lo calumnia y lo llama enemigo del rol por defender los intereses de la editoral que ha montado. Lo tachan de empresario sin escrúpulos por pretender que el trabajo de todas las personas que he nombrado antes tengan su recompensa. Por querer tener unos ingresoss que le permitan avalar otro proyecto. Por querer dedicarse por completo a lo que le gusta. Y yo, como amigo, no puedo quedarme callado. No estoy aquí para hablar del tipo que no lo conoce. Estoy aquí para que conozcan a mi amigo. Porque yo creo que mi amigo ha hecho mucho por el rol. Y creo que lo ha hecho bien.

EDIT: Como ya veo que los comentarios están saliendo del objeto de esta entrada, los doy por cerrados. A más leer.